domingo, 14 de agosto de 2016

Bigamia y poligamia

¿La bigamia y poligamia es cosa ajena a nuestra tiempo? Lo cierto es que no y está más presente de lo uno cree. 

Existe en la sociedad una idea de que la bigamia entraña una sumisión de la mujer respecto al hombre, idea equivocada, pues la bigamia se puede dar al revés, es decir, la mujer contrae matrimonio o mantiene una relación estable-formal similar a la del matrimonio con dos hombres; otra cosa es que cuando se haya legalizado la bigamia sólo se permita al hombre contraer matrimonio con dos mujeres distintas. Sin obviar que la poliandria se ha dado con menor intensidad que la poliginia, dándose  en la Creta Antigua, etnias del Tibet, ...

Por un lado, todos los países de  Europa, así como, por otro lado, EEUU, Canadá y otros herederos de  similar cultura y valores, castigan y sancionan la bigamia. Sin embargo, esto no ocurre con el adulterio, que no tiene relación alguna con la bigamia, ya que el primero se da en el caso de que se mantengan relaciones sexuales con otras personas ajenas al matrimonio o relación formal. Es lógico que no se castigue el adulterio pues se trata más de un quebrantamiento de la confianza o vinculo o relación moral con otra personas, sin olvidar que cada vez en nuestra sociedad se dan más casos de "parejas o relaciones abiertas". 

En cambio, en África es el continente donde encontramos con mayor intensidad la aceptación de la bigamia, al igual que en Oriente Medio. En Asia central y oriental se admite el matrimonio monógamo. 

El meollo de la cuestión y a donde quiero ir, es cómo en España aceptamos tales matrimonios (normalmente un hombre y dos mujeres), pues vivimos en  un mundo en el que la inmigración no es nada extraño. En otras palabras, en España existe la bigamia. Ahora bien, no se puede celebrar tales matrimonios en España (tampoco por consulado) pero tampoco podemos repudiarlos, pues eso conllevaría un gran peligro para las esposas que se encuentran en esas situaciones, así que digamos que lo toleramos. Más concretamente, solo se acepta o reconoce el primer matrimonio, es decir, la primera unión y, en cambio, las otras no existen, lo que genera una polémica no sólo no en el sentido de la posición de la mujer en esos matrimonios, sino a efectos de sucesión y pensión de viudedad (normalmente no trabajan y carece de experiencia laboral). La solución ha consistido en un reparto de ambas cosas  entre todas las viudas. Quieras o no, suele ser insuficiente, así que prácticamente se quedan inmundicia. No obstante, no hay que olvidar que tal vez cuentan ayuda económicas (no lo puedo asegurar) para integrarse en la sociedad así como también a acudir a ciertas instituciones.

Tales formas de matrimonios existen en nuestra sociedad, aunque no formalmente, así que de algún modo se debe encontrar una solución a este problema, pues en muchas ocasiones esas mujeres son víctimas de malos tratos o abusos, ya que son dependientes, o por lo menos una gran cantidad lo verán así, de su marido, tolerando ese tipo de comportamientos. No olvidemos que vivimos en un mundo multicultural, debemos olvidar nuestros prejuicios pero también debemos luchar contra ciertas iniquidades que sufren  personas que nacieron y vivieron en países  con una mentalidad más atrasada.

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