viernes, 23 de septiembre de 2016

Olvidado Rey Gudú de Ana María Matute





Título: Olvidado Rey Gudú

Autor/a: Ana María Matute

Fecha de publicación: 1996

Género: Fantasía


"Ambientada en la Edad Media, Olvidado rey Gudú tiene un gran componente de fabulación y fantasía, y narra el nacimiento y expansión del Reino de Olar. Multitud de personajes, aventuras y el propio paisaje sumergen al lector en una trama en la que todo interviene: el ansia de poder, lo desconocido, el miedo, el placer de la conquista, el amor y la ternura. Como símbolos de lo inalcanzable, el misterioso Norte, la inhóspita estepa al Este, y el Sur, rico y opulento, limitarán la expansión de un Reino en cuyo intrigante devenir intervendrán la astucia de una niña sureña, la magia de un viejo hechicero y las reglas del juego de una criatura del Subsuelo".

Es complicado explicar el argumento de este libro sin hacer spoiler, ya que, digamos, es un libro especial. En realidad, lo es; y, efectivamente, tampoco lo correcto es encajar a este libro, a mi juicio, en la categoría de fantasía, pues, de la manera más simple posible,  reviste los ropajes de un cuento de hadas; un cuento de hadas, nada infantil, escrito por una mujer que sabe cómo escribir y atraparnos. Es un libro denso y duro, que nunca recomendaría a una persona que está acostumbrada a una literatura  más ligera.

Las páginas de este libro narran y componen la historia de un reino, del cual somos y seremos testigos, llamado Olar. Veremos su expansión y retroceso, su alzamiento y caída, su vida y muerte, su herencia y legado. Que no es otra cosa, sino la propia historia de la humanidad resumida en unas, más o menos, 900 páginas. La obra cumbre o magna de Matute, que tardó alrededor de 15 años en acabarla, está escrita con un cierto tono pesimista, bueno, en realidad, el libro es pesimista y triste en sí, ya que coincidió con cierta etapa oscura en la vida personal de Matute que cualquiera puede descubrir si visita, por ejemplo, Wikipedia. 


En esta obra, nos encontraremos un sinfín de personajes perecederos, y no por ello olvidables, pues, sin querer os encariñareis con algunos de ellos; a pesar de que Olar es un pobre y triste reino, es rico en otros sentimientos, y quien sabe, tal vez, alguna agua de vuestras gota de luna haga nacer algo más hermoso en Olar. Pues, está claro, quien disfrute de esta lectura debe tener alguna de gota de luna en sus ojos. Respecto al final, lo leí 3 veces, porque, como otras raras obras (Las uvas de la ira, por ejemplo), me produjo una extraña sensación, quizás fue una sensación triste, a diferencia de la obra de Steinbeck, por el mensaje que se trata de transmitir y, también, seguramente, por el fin de un libro maravilloso.

Hay algo injusto en este libro, pues apenas es conocido. Lo cierto es que yo lo conocí gracias a un gran amigo, ya que me lo regaló. Si hubiera sido escrito en inglés tendría el merecido respeto que se merece. Además, en España, nunca apreciamos demasiado el talento y eso ya ha ocurrido en otras ocasiones, por ejemplo, con El Quijote, pues tuvieron que venir los franceses  a ponerlo en lo más alto del podium. Bueno, al menos, espero haber contribuido a la difusión de la obra y que más personas lo lean, pues  me sentiré satisfecho si una persona, que lo desconocía, empieza a leerlo.

Sin más palabras, definitivamente, es una  de las mayores obras de la fantasía española de todos los tiempos. Disfrutarlo :)

domingo, 11 de septiembre de 2016

Lost In Translation


LOST IN TRANSLATION


Año: 2003
Duración: 105 minutos
Dirección: Sofia Coppola
Guión: Sofia Coppola
Actores: Bill Murray, Scarlett Johansson, Anna Faris, Giovanni Ribisi
Género: Drama. Comedia.

Bob es un actor en decadencia, cuya vida personal va a la deriva con un matrimonio destrozado por el paso del tiempo y unos hijos con poco o nulo interés por su padre, que acaba en Japón rodando anuncios de bebidas espirituosas cuando su sueño o meta va en dirección contraria. Allí, en Japón, conoce a Charlotte, una licenciada en Filosofía, que ha perdido el rumbo de su vida al finalizar sus estudios y la única razón por la que fue y permanece en Japón es su novio, el cual está más centrado en su carrera profesional que en su relación personal así como en los sentimientos o emociones de Charlotte. Entre ambos surge  una apasionante relación de duración predeterminada... o no.


No es una película apta para el gran público. No es una película de acción o la típica comedia romántica. Es una película extremadamente personal, y una persona que lo entienda se va a dar cuenta que esta película es muy especial. 

Como toda película tiene sus detractores, ésta no iba a ser menos. Se dice que es lenta, pesada, aburrida, monótona. Yo digo que es pausada, reflexiva, detallista. No se puede negar sus largos planos, pero, entre otras cosas, una de las intenciones de la directora es mostrar la soledad, el hastío, el cansancio de una vida tan acelerada o vertiginosa por el llamado "debemos hacer". Un guión ejemplar, cuidadoso y quien ame los pequeños detalles va a descubrir en esta película una nueva fuente de sorpresas para sonreír o reír.  Es un guión  lleno de silencios. Si hay algo se debe premiar es el guión por mostrar cómo se puede forjar una relación con silencios, a veces la mirada de la persona adecuada vale más que cualquier palabra. Es un guión introvertido, disfruta del silencio.

De la actuación no hay nada que añadir. Son Bill Murray y Scarlett Johansson. Sus actuaciones son impecables.  

Si del guión puedo decir lo anterior, todavía puedo asegurar que los planos están en un nivel superior. Son muy elegantes y cuidadosos con mensajes muy claros, pues a través de ellos se trata de llenar el silencio que  parcialmente deja el guión. Y seguramente nunca me olvidaré de esa imagen de Bob sentando en el  coche mirando por la ventanilla, una mirada que me dice: voy a volver a mi antigua vida, ¿es realmente lo que quiero?.



Precisamente, he visto esta película recientemente y de algún modo me ha influenciado. Ahora mismo estoy en un momento de mi vida que me lo replanteo todo. Todo aquello que creía que me iba hacer feliz, lo siento tan lejano y que no lo quiero ahora y no sé si algún día lo querré. Se deberá, seguramente, a ese acelerón que es la vida moderna. Todo va tan deprisa que uno no sé replantea qué es lo que le hace feliz. Nos solemos preocupar más por el bienestar o, mejor traducido, el dinero. Está claro que el dinero es un factor a tener en cuenta pero no lo es todo (sé que esto se dice mucho). El mejor ejemplo es Bob. Fue un gran actor y como a toda vieja gloria se le suele olvidar, ahora tiene que hacer anuncios de bebidas alcohólicas para mantener a una esposa que no se preocupa por él y por una panda de niñatos malcriados que pasan de su padre. Y lo hace dejando de lado su sueño: hacer teatro. Y lo que deja claro película que ganar millones no le va hacer feliz.

  
 Si tuviera que darle una puntuación a esta película sobre 10 tendría como mínimo un 8,5. De verdad, hay películas, o cualquier tipo de arte, que influye en nuestras vidas y puedo afirmaros que ésta es una de ellas.