domingo, 11 de septiembre de 2016

Lost In Translation


LOST IN TRANSLATION


Año: 2003
Duración: 105 minutos
Dirección: Sofia Coppola
Guión: Sofia Coppola
Actores: Bill Murray, Scarlett Johansson, Anna Faris, Giovanni Ribisi
Género: Drama. Comedia.

Bob es un actor en decadencia, cuya vida personal va a la deriva con un matrimonio destrozado por el paso del tiempo y unos hijos con poco o nulo interés por su padre, que acaba en Japón rodando anuncios de bebidas espirituosas cuando su sueño o meta va en dirección contraria. Allí, en Japón, conoce a Charlotte, una licenciada en Filosofía, que ha perdido el rumbo de su vida al finalizar sus estudios y la única razón por la que fue y permanece en Japón es su novio, el cual está más centrado en su carrera profesional que en su relación personal así como en los sentimientos o emociones de Charlotte. Entre ambos surge  una apasionante relación de duración predeterminada... o no.


No es una película apta para el gran público. No es una película de acción o la típica comedia romántica. Es una película extremadamente personal, y una persona que lo entienda se va a dar cuenta que esta película es muy especial. 

Como toda película tiene sus detractores, ésta no iba a ser menos. Se dice que es lenta, pesada, aburrida, monótona. Yo digo que es pausada, reflexiva, detallista. No se puede negar sus largos planos, pero, entre otras cosas, una de las intenciones de la directora es mostrar la soledad, el hastío, el cansancio de una vida tan acelerada o vertiginosa por el llamado "debemos hacer". Un guión ejemplar, cuidadoso y quien ame los pequeños detalles va a descubrir en esta película una nueva fuente de sorpresas para sonreír o reír.  Es un guión  lleno de silencios. Si hay algo se debe premiar es el guión por mostrar cómo se puede forjar una relación con silencios, a veces la mirada de la persona adecuada vale más que cualquier palabra. Es un guión introvertido, disfruta del silencio.

De la actuación no hay nada que añadir. Son Bill Murray y Scarlett Johansson. Sus actuaciones son impecables.  

Si del guión puedo decir lo anterior, todavía puedo asegurar que los planos están en un nivel superior. Son muy elegantes y cuidadosos con mensajes muy claros, pues a través de ellos se trata de llenar el silencio que  parcialmente deja el guión. Y seguramente nunca me olvidaré de esa imagen de Bob sentando en el  coche mirando por la ventanilla, una mirada que me dice: voy a volver a mi antigua vida, ¿es realmente lo que quiero?.



Precisamente, he visto esta película recientemente y de algún modo me ha influenciado. Ahora mismo estoy en un momento de mi vida que me lo replanteo todo. Todo aquello que creía que me iba hacer feliz, lo siento tan lejano y que no lo quiero ahora y no sé si algún día lo querré. Se deberá, seguramente, a ese acelerón que es la vida moderna. Todo va tan deprisa que uno no sé replantea qué es lo que le hace feliz. Nos solemos preocupar más por el bienestar o, mejor traducido, el dinero. Está claro que el dinero es un factor a tener en cuenta pero no lo es todo (sé que esto se dice mucho). El mejor ejemplo es Bob. Fue un gran actor y como a toda vieja gloria se le suele olvidar, ahora tiene que hacer anuncios de bebidas alcohólicas para mantener a una esposa que no se preocupa por él y por una panda de niñatos malcriados que pasan de su padre. Y lo hace dejando de lado su sueño: hacer teatro. Y lo que deja claro película que ganar millones no le va hacer feliz.

  
 Si tuviera que darle una puntuación a esta película sobre 10 tendría como mínimo un 8,5. De verdad, hay películas, o cualquier tipo de arte, que influye en nuestras vidas y puedo afirmaros que ésta es una de ellas. 

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